miércoles, 9 de noviembre de 2016

de la niebla y la sorpresa





A veces amanezco como un día nublado, se difuminan mis contornos y mi existencia son cuatro pinceladas en el pensamiento que insinúan lo que soy. Remoloneo imprecisa.



Esos días tapados, en los que amanezco nublada; me invade, como la nube al paisaje, una densa pereza de definirme.




Los días de niebla juego a adivinar dónde está el árbol, dónde la montaña, dónde la casa tras la nube.
Pero hoy quiero jugar a asombrarme. Como si no supiera cuál es el contorno de mi paisaje cotidiano y la nube, al apartarse, fuera abriendo paso a al sorpresa.




¿Y no es así en realidad?¿No es la niebla una invitación a la sorpresa? ¿Una feroz provocación a las suposiciones? Un espejismo de ese infinito que soy que con la llegada de la luz va tomando forma, de árbol, de montaña, de casa... de maestra, de madre, de pelo rizado...




Tras la niebla el sol brilla con más fuerza; como recordando la belleza de la forma.




No hay mayor verdad que un día nublado.




Hoy elijo dejarme sorprender por la belleza.

domingo, 23 de octubre de 2016

Desapego

                                                                                   Mirada de: Carmen Hache


No he visto ningún haya tirando todas las hojas de golpe.



Ninguna haciendo teorías sobre el desapego. 



Ninguna aplaudiendo a la de al lado por soltar sus hojas.



Ninguna reprochando a aquellas que no comenzaron a soltar las suyas.



Simplemente las he visto ahí; permitiendo que el otoño haga en ellas.


El molino

       Cuántas teorías sobre la vida,  cuántas maneras de explicarnos el Misterio;  desde la poesía hasta la ciencia. Hoy estoy cansada de tanto saber. Y yo que pensé que era más sencillo conocerte, Vida... Que solo tenía que sentarme y escucharte.

         Cuando necesito descansar, me voy al molino. Allí me callo...

                              ... y toda teoría se convierte en experiencia.